sábado, 22 de abril de 2017

Blackbird

de David Harrower. Dirección: Carlota Ferrer.
una coproducción de El Pavón Teatro Kamikaze, XXXIV Festival de Otoño a Primavera y Calle Cruzada.
con Irene Escolar y José Luis Torrijo.
 
22 de abril de 2017. El Pavón Teatro Kamikaze, Madrid. 90’ aprox.


Una vuelve a ver a Ray. El encuentro tiene lugar en un cuarto sórdido del lugar donde él trabaja. Hace muchos años que no se ven. Después de la cárcel, él ha conseguido rehacer su vida. Ella no. Una sigue atormentada por aquella relación que tuvieron cuando ella tenía doce años y él cuarenta.

Un duelo intenso y matizado. Lleno de reproches y confesiones sobre una pasión lejana que destrozó esas dos vidas. La de la niña que se enamoró de un adulto y la del adulto que no quiso evitarlo. Harrower tiene el valor de no juzgar en un tema en el que sobran los prejuicios. Por eso Blackbird es tan valiosa. Porque matiza. Porque da que pensar. Porque detalla los grises de un drama que sería muy fácil (y estúpido) mostrar en blanco y negro. En eso Blackbird tiene bastante que ver con Sed, la estupenda obra de Alejandro Butrón Ibáñez dirigida por César Barló que Sauce Ena y Mariano Rochman estrenaron en el off del Niemeyer en octubre pasado. Aquí son Irene Escolar y José Luis Torrijo los que están soberbios en este intenso duelo en el que, apenas bajando a esa ciudad de casitas en la parte inferior del escenario, consiguen que casi veamos lo que sucedió aquella tarde que dejó maltrechas para siempre las vidas de sus personajes. A la gran calidad de sus trabajos (en el teatro y también en el cine) Irene Escolar ya me tiene acostumbrado. Pero José Luis Torrijo no solo le da la réplica. Con notable complicidad, los dos construyen sólidamente unos personajes cuyo mayor interés es precisamente que siguen siendo vulnerables. Aquí no hay un mero ajuste de cuentas. Ni entre los dos personajes. Ni entre cada uno de ellos y su pasado. Ni tampoco entre el espectador y los malvados. Porque Blackbird no trata del bien y del mal. Sino de lo que pasa cuando un amor prohibido se coloca entre ellos.