viernes, 22 de agosto de 2014

Jugadores

escrita y dirigida por Pau Miró.
Producciones Teatrales Contemporáneas.
con Jesús Castejón, Luis Bermejo, Ginés García Millán y Miguel Rellán.

22 de agosto de 2014. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 80’ aprox. Estreno absoluto.


Cuatro hombres maduros se encuentran de vez en cuando para jugar a las cartas. Uno es un peluquero que está a punto de perder su empleo. Y a su mujer. Otro es un enterrador enamorado de una prostituta ucraniana que le cuenta bellas historias. Y que no soporta la idea de que también se las cuente a otros. El tercero es un actor en paro al que le gusta la emoción de quedarse en blanco en el escenario. Y la de robar en los supermercados. El cuarto es un profesor de matemáticas al que asedian los recuerdos de su padre. Y que le abrió la cabeza a uno de sus alumnos. La cocina de la casa del profesor es el lugar de unos encuentros en los que no les vemos jugar a las cartas. Pero sí compartir sus fracasos. Y buscar entre los cuatro un golpe de suerte.

Lo mejor de ver jugar a cuatro amigos a las cartas son los comentarios entre partida y partida. Los reproches por ser osados o cobardes. Las burlas por las oportunidades perdidas. Los faroles sobre la buena mano que entrará en la próxima. De eso va esta historia, del compadreo entre cuatro pobres hombres a los que se les da mal el juego de la vida. Pau Miró compone un texto equilibrado y sencillo en el que tienen tanto interés los fascinantes monólogos de cada personaje como los gestos y reacciones de los otros tres. El tono es el de una comedia reflexiva. O el de una reflexión irónica sobre las crisis masculinas de la edad tardía. Crisis existenciales de las que no se pretende sacar lecciones ni hacer tesis. Solo magnífico teatro con cuatro personajes bien perfilados por estos cuatro actores que juegan una partida teatral en la que, como en la propia historia, todos ganan. Hay también equilibrio entre esos otros personajes que no vemos pero que se hacen tan interesantes: la prostituta que cuenta historias de Ucrania, el padre (¿padrone?) cuyas cenizas están en una urna de oro, la mujer que dejará al peluquero cuando sepa que ya no lo es, ese Dean Martin que significó tanto para el actor que no soporta el teatro... Jugadores tiene un texto grande con apariencia modesta. Una puesta en escena sobria pero impecable definiendo ambientes y transiciones. Y unas interpretaciones tan bien armonizadas que no parecen las de un estreno. Es una obra deliciosa que se hace muy corta. Como las mejores partidas de cartas.