viernes, 16 de febrero de 2018

Crimen y telón

idea original y creación colectiva: Ron Lalá. Texto: Álvaro Tato. Dirección: Yayo Cáceres.
una producción de Ron Lalá.
con Juan Cañas, Íñigo Echevarría, Fran García, Miguel Magdalena y Daniel Rovalher.

16 de febrero de 2018. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox.

En 2038 hace tiempo que todas las artes han sido prohibidas en Ciudad Tierra. En un escenario clandestino aparece (y luego desaparece) el cadáver del Teatro. El teniente Blanco, de la Agencia Anti Arte, deberá aclarar lo sucedido. También lo investiga el detective Noir, un antiguo adicto a la poesía que, para resolver el crimen, contactará en los bajos fondos con Comedio y Tragedio, los lugartenientes de ese arte aparentemente asesinado.

La especialidad de los ronlaleros no es solo actualizar el pasado para reivindicar magistralmente nuestro teatro. Con Siglo de Oro, siglo de ahora (Folía), En un lugar del Quijote y Cervantina nos convirtieron en devotos de su alegría, ironía, humor y velocidad (y también de su música). Pero ahora los fieles de esta religión escénica con voluntad ecuménica hemos sido invitados a una descacharrante ceremonia prospectiva con aires de género negro en la que somos partícipes de la investigación sobre un crimen que se está forjando en este presente extraño en el que el poder parece empeñado en acabar con el teatro pero el teatro (por ejemplo esta noche) se muestra más poderoso que nunca. Con un programa de mano que no tiene desperdicio nos preparamos para esta hora y media impagable que demuestra una vez más que es posible dar que pensar y hacer reir al mismo tiempo. El ritmo de los ronlaleros es trepidante, su lenguaje intencionado, su recorrido por el espacio teatral exhaustivo y su repaso histórico vertiginoso y completo. Así  que no es difícil que uno pierda de vista los hechos de esta investigación detectivesca que se remonta con Edipo a los orígenes de un arte que no reconoce padre ni madre y que llega hasta las vanguardias metateatrales que se miran el ombligo desde el escenario. Para que no nos perdamos, el detective Noir abre y cierra notas de voz que luego repasa (como en aquellos inolvidables "abro paréntesis, cierro paréntesis" de Siglo de Oro, siglo de ahora) haciendo que, aunque las partes ya componen un conjunto magnífico que nos mantiene hipnotizados, tengamos claro qué pretenden los textos y subtextos de este todo teatral omniabarcante. A la salida uno se siente orgulloso de vivir en una de esas ciudades que valoran y llenan sus teatros porque saben que en ellos se oficia ese arte total en el que se hermanan la poesía y la lucidez. Desde luego, los de Ron Lalá son maestros en conseguirlo. No sé lo que pasará con el teatro en 2038, pero en despertar la reflexión hilarante este siglo ha empezado siendo ronlalero.

lunes, 12 de febrero de 2018

Latente

dirección: Paula Quintana. Texto: Carlos Pedrós. Música: J. A. Simarro.
con Paula Quintana

12 de febrero de 2018. El Pavón Teatro Kamikaze (ambigú), Madrid. 60’ aprox.

Una chica trae un paquete para Paula Quintana. Nos pregunta por ella pero parece que no está. Así que mientras la espera vemos lo que hace. Baila, habla, quizá sueña... Es una mujer joven que siempre hace lo que debe y no quiere ser astronauta. 

Una expresión corporal superlativa con taconeos medio flamencos y gestos de danza contemporánea. Un texto enigmático y cautivador en el que resuenan letanías y frases hechas de la gente mas normal. Y una expresividad magnética de esta Paula Quintana que sí ha venido esta tarde (¡vaya si ha venido) y que uno quisiera que no se fuera nunca de este escenario de recursos mínimos y proximidad máxima. Quiero que vuelva a bailar, que vuelva a pronunciar palabras irónicamente desveladoras y subyugantes, que vuelva a moverse como nadie por este escenario íntimo del ambigú superior del Pavón Kamikaze. Lo pienso mientras la estoy viendo y deseo que no acabe nunca esta hora perfecta y cautivadora. Y lo pienso después de salir de este querido teatro en el que hoy hemos podido disfrutar tanto con el originalísimo e impecable trabajo de esta actriz, bailaora, bailarina y medio poeta escénica que se llama Paula Quintana.

domingo, 11 de febrero de 2018

El ángel exterminador

de Luis Buñuel. Versión: Fernando Sansegundo. Dirección: Blanca Portillo.
una producción del Teatro Español.
con Hugo Alcaide, Juan Calot, Inma Cuevas, Abdelatif Hwidar  Ramón Ibarra,  Alberto Jiménez, Juanma Lara, Víctor Massán, Anabel Maurín, Manuel Moya, Dani Muriel, Alfredo Noval, Alex O'Dogherty, Francesca Piñon, Cristina Plazas, Camilo Rodriguez, Irene Rouco, Mar Sodupe, Mª Alfonsa Rosso y Raquel Varela

11 de febrero de 2018. Teatro Español, Madrid. 120’ aprox.

Tras un concierto un grupo de invitados celebrará una fiesta en casa de un matrimonio que lo ha preparado todo para recibirlos. Extrañamente los camareros se van antes de que lleguen. Luego nadie será capaz de salir de allí.

La teatralidad de la inquietante película de Buñuel me parece evidente y Blanca Portillo la aprovecha con una propuesta muy notable en la que se subraya la separación de la cuarta pared no solo con esa linea de cristales que los invitados no pueden traspasar sino con la presencia de algunos personajes exteriores en el patio de butacas (casi a nuestro lado se han desmontado cuatro de ellas para dejar espacio a dos sillas en las que una Penélope muy bien traída teje a la espera de que la cosa se resuelva). El epílogo que convierte el teatro en iglesia es también impresionante. Así que con sus veinte actores y una escenografía poderosa la historia sobradamente conocida de Buñuel no nos defrauda en esta actualización teatral a la que solo le pondría dos peros: una mejor definición de los perfiles de los personajes y algunos problemas en la acústica por esa amplificación que intenta compensar el aislamiento que generan los cristales que nos separan en parte de su espacio escénico.


sábado, 10 de febrero de 2018

Voltaire/Reusseau. La disputa

de Jean-François Prévand. Dramaturgia y dirección: Josep María Flotats.
coproducción del Centro Dramatico Nacional y Taller 75.
con Josep María Flotats y Pere Ponce.

10 de febrero de 2018. Teatro María Guerrero, Madrid. 90’ aprox.

Rousseau visita a Voltaire muy enfadado por un texto anónimo en el que se le ridiculiza. El anfitrión intenta hacerle ver que probablemente se lo tiene merecido.

Voltaire, Rousseau, Flotats y Ponce en el María Guerrero. De un cuarteto así y en un lugar con este solo cabría esperar lo mejor. Pero con un texto como el de Jean-François Prévand no hay nada que hacer. Se nos presenta a un Voltaire que juega en casa y del que se nos presupone partidarios frente a un Rousseau imbécil del que debemos asumir que ha sido sobrevalorado por la historia. Así que el encuentro no parece el de dos pensadores notables interpretados por dos actores solventes sino que se me antoja como los de esas comedias llenas de resortes en las que el público se ríe con la condescendencia del anfitrión y la torpeza del recién llegado. Pero Flotats no es Arturo Fernández y el Centro Dramático Nacional no es uno de esos teatros privados en los que la gente piensa poco y se ríe mucho. Qué le vamos a hacer. Al menos esta tarde hemos visto una buena película sobre Marx.

sábado, 20 de enero de 2018

Interrupted

Dirección: Andrea Jiménez y Noemí Rodríguez.
Creación original: Fiona Clift, Andrea Jiménez, Noemí Rodríguez y Blanca Solé.
Co-creadoras: Ariana Cárdenas, Philipa Hambley, Roisin O’Mahony y Esther Ramos.
Producción: Teatro en vilo.
con Andrea Jiménez, Noemí Rodríguez, Ariana Cárdenas y Esther Ramos

20 de enero de 2017. Centro Niemeyer (Club), Avilés. 70’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer
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Desde que suena el despertador hasta que vuelve a casa, la vida de Anabel es muy intensa. Tanto que siempre parece a punto de estrellarse. Y acabará haciéndolo cuando el perfecto control con que lo maneja todo se vea interrumpido por fenómenos extraños en el mundo que la rodea o por la percepción que ella tiene de ese mundo. Las cosas se le van poniendo cada vez más difíciles a esta heroína de oficina hasta que finalmente todo se interrumpe para ella.

Una maravillosa fábula sobre el estrés contemporáneo en versión femenina. Pero, aunque fuera otro el tema y no nos hiciera reír, el equipo artístico que ha tramado esta joya ha hallado un nuevo modo de expresión escénica que es al teatro lo que la animación es al cine. La descomunal intensidad interpretativa de la actriz protagonista se ve arropada por la de esas otras tres actrices que son capaces de destilar y extremar los rasgos de los seres de oficina, vecindario o restaurante hasta el punto de que dejemos de verlas a ellas para quedar absortos ante los perfiles (hiper/sur)realistas de los personajes caricaturizados. Pero estas cuatro ilusionistas de la escena no solo dan vida a muchos personajes. También a la propia escenografía porque ante nosotros arman viajes en el interior de un coche, descensos en un ascensor, noches en una cama y tantas otras situaciones en las que nos resulta dificil distinguir qué son objetos reales y qué son ideas dibujadas en nuestra mente por estas jóvenes magas de la ilusión transparente. La protagonista es pues una marioneta de las estresantes tensiones de la vida contemporánea que parecen manejadas por tres duendes que juegan a crearle ilusiones desconcertantes. Como ella, también nos sentimos marionetas de esta ilusión teatral, a veces hilarante, con la que estas cuatro reinas del gesto y el carácter han descubierto a cuerpo limpio ante nosotros un nuevo continente escénico: el del teatro animado.

viernes, 19 de enero de 2018

Juguetes rotos

dramaturgia y dirección: Carolina Román.
una producción de Producciones Rokamboleskas.
con Nacho Guerreros y Kike Guaza.

19 de enero de 2018. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox. Estreno absoluto.

Mario se hace cargo del funeral de alguien querido. Es el punto final de una historia que comenzó con una infancia sufrida en un pueblo aragonés. En aquel entorno agobiante todos tenían muy claro en qué consistía ser un hombre. Mario no. Así que fue en Barcelona donde aprendió a vivir sin culpas su propia identidad.

En construcción y Adentro son las dos magníficas obras de Carolina Román que hemos visto en Avilés. Igual que estos Juguetes rotos, que hoy se ha estrenado aquí, aquellas dos historias nos mostraban interiores familiares con personajes tiernos y dolientes por los que resultaba imposible no sentir compasión. Los instantes evocados por este Mario (o Marión) componen un viaje a esa España de los sesenta y setenta en la que la intolerancia y la falta de libertad las sufrían especialmente algunas minorías. Carolina Román nos lo recuerda con un texto que resucita los lenguajes de un mundo en el que diciendo invertido se describía y despreciaba a la vez. Y también los ademanes y los gestos propios de un tiempo no tan lejano que hoy parece olvidado. Nacho Guerreros y Kike Guaza están soberbios con unos registros interpretativos que van desde la masculinidad de bellota hasta aquella otra que tenía en el Paralelo su espacio protegido. Dos actores impecables que han conseguido multiplicar y diversificar las presencias masculinas hasta hacernos intuir a esos otros seres que, desde el fuera de campo, también se hacen muy presentes en esta obra. Carolina Román ha querido llenar el escenario de jaulas (un objeto que también era importante en Adentro) que Mario abre y cierra parar guardar o sacar prendas, liberar palomas imaginarias, hacer confesiones telefónicas o encender y apagar luces que iluminan u ocultan su forma de vivir. Él es un personaje tierno (también lo es su amiga y guía travesti) que, como otros de la autora, están hechos con una bondad vulnerable que conmueve al espectador. La temática LGTB de la obra la hacía propicia para los tópicos y las miradas complacientes desde un presente en el que se ha puesto de moda ensanchar la corrección política. Pero Juguetes rotos es más que un Florido pensil de las masculinidades pretéricas. Es un acercamiento a los lenguajes y las formas de aquella España bronca que no debemos olvidar.

sábado, 23 de diciembre de 2017

La ternura

texto y dirección: Alfredo Sanzol.
una producción de Teatro de la Ciudad. Coproduce Teatro de La Abadía
con Paco Déniz, Elena González, Natalia Hernández, Javier Lara, Juan Antonio Lumbreras y Eva Trancón.

23 de diciembre de 2017. Teatro Rosalía de Castro, La Coruña. 125’ aprox.

Felipe II ha decidido enviar a Inglaterra a las hijas de la reina esmeralda para casarlas con dos nobles. Ella odia a los hombres así que usa sus poderes mágicos para provocar una tormenta que las llevará a una isla desierta en la que podrán vivir felices lejos de ellos. Sin embargo, en la isla vive un leñador misógino que también quería evitar a sus hijos cualquier contacto con las mujeres.

Despedimos este año de teatro en esta escapada corta a La Coruña en la que hemos tenido la suerte de coincidir con esta obra de la que tanto bueno se ha dicho. La ternura tiene un título que casi resume una de las características que comparten las fascinantes obras que he visto de Sanzol (Días estupendos, En la Luna, Aventura, La calma mágica y La respiración). Aunque hay una confesada inspiración shakespeariana, La ternura es mucho más (y mucho mejor) que una recreación de comedias clásicas desde la fértil y singular mirada de un autor contemporáneo. Es una apuesta maravillosamente lúdica y original por conciliar una comedia tierna con una reflexión hilarante sobre las variantes del amor (hetero, homo, paterno, filial y hasta renegado). Una apuesta virtuosa en la construcción de un texto que consigue que no perdamos el interés ni un segundo y que requiere unos actores extraordinariamente conjuntados para mantener estas dos horas de alegría radicalmente contagiosa con momentos tan increíbles como el del intercambio de personajes o la desternillante locura amorosa del tramo final. Con una escenografía mínima, un uso magnífico del color en el vestuario (y en los nombres de los personajes) y unas interpretaciones superlativas, este regalo de Alfredo Sanzol ha sido la mejor manera de despedir un año en el que tanto bueno hemos visto en el teatro.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Una vida americana

de Lucía Carballal. Dirección: Víctor Sánchez Rodríguez.
una producción de Lazona.
con Cristina Marcos, César Camino, Mima Riera y Esther Isla.

15 de diciembre de 2017. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 90’ aprox. Estreno absoluto.

La madre y las dos hijas han llegado a Minnesota para encontrarse con un padre que las abandonó hace veinte años. Ellas son madrileñas, de Tetuán, pero él nunca dejó de ser americano. Linda siguió manteniendo el sueño de esa vida diferente que su padre le había prometido. Por eso ha contactado con él después de tantos años. Su madre, su hermana y su novio la acompañan en esta búsqueda dudosa por la que solo ella parece tener interés.

En el escenario hay una caravana flotante sobre un bosque invernal. Es una magnífica metáfora del significado de este hogar femenino en el que la madre se empeña en olvidar lo que significó aquel hombre, una de las hijas lo busca para sanar su vida y la otra rechaza toda identidad basada en la diferencia sexual. Lucía Carballal capta muy bien esas palabras inerciales que identifican los modos de estar en la vida que caracterizan a las edades, los entornos y los géneros. Con ellas compone unos diálogos naturalistas bastante sutiles con los que ironiza lúcidamente sobre aspectos que pocas veces son tomados a broma  como las identidades LGTB o las dos Españas. Es verdad que esa masculinidad que permanece fuera de campo queda poco perfilada y tampoco parece que su ausencia sea tan poderosa como para convertirse en el motivo principal de este relato sobre cuatro personajes que por si solos ya tienen mucho interés. Pero lo cierto es que sin llevarlos a Minnesota no percibiríamos el extrañamiento de estas identidades flotantes que quizá nos resultan más próximas porque las vemos tan lejos.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Diálogos desde la escena: Juan Mayorga y Ernesto Caballero

presentador-moderador: Saúl Fernández.
El Teatro en España en los últimos 25 años.
1992-2017: 25 años de la reapertura del Teatro Palacio Valdés.
 
11 de diciembre de 2017. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 80’ aprox.

sábado, 9 de diciembre de 2017

L´Heure Fugitive

Dirección: Thomas Richards.
una producción del Workcenter of Jerzy Grotowski
con Cécile Richards.

9 de diciembre de 2017. Teatre Akadèmia, Barcelona. 55’ aprox.
(francés sobretitulado).


Una mujer nos habla en francés mientras una luna crece y mengua tras ella. Solo hay una mesa, una silla, una botella de vino y una copa en el escenario. Es todo lo que necesita para afrontar esta hora en la que no dejará de hablarnos de cosas trascendentes relacionadas con la femenidad. Con ironía o sin ella, a  veces también echa mano de frases de escritores franceses. O de una voz afinada con la que además de contarnos cosas también nos las canta.

Dicho en francés parece que tiene más fuerza, pero el soliloquio de esta mujer que no calla tiene escaso interés. Tampoco la puesta en escena tiene más hallazgos que esa luna que seguramente pretende ser metáfora cíclica de la condición femenina. Con aires experimentales setenteros y un valor teatral bastante limitado me temo que las propuestas de Thomas Richards no serán lo más interesante que se haya visto en este Teatre Akadèmia que parece tan intimo y grato pero que a nosotros nos ha resultado poco propicio estos días. Con esta obra son ya doscientas las que he reseñado en este blog. Pero queda bastante lejos de las muchas que aquí he elogiado en estos cuatro años.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Claudia

creación: Claudia Victoria Poblete Hlaczik, Carles Fernández Giua, Eugenio Szwarcer. Dirección: Carles Fernández Giua.
una producción de La Conquesta del Pol Sud
con Claudia Victoria Poblete Hlaczik, Carles Fernández Giua, Eugenio Szwarcer.


8 de diciembre de 2017. Teatre Nacional de Catalunya, Barcelona. 85’ aprox.

Claudia era antes Mercedes y ahora nos cuenta cómo recuperó su identidad. Cuando tenía ocho meses sus padres fueron torturados y desaparecidos en aquel tiempo terrible en que los militares asesinaron a miles de argentinos y entregaron a cientos de bebés a familias afines dispuestas a apropiárselos. Su testimonio es especialmente importante porque el suyo fue el primer caso de reencuentro familiar.

Claudia nos sorprende por el valor de lo que cuenta y por su valor al contarlo. Y también porque, no siéndolo, parece una magnifica actriz que nos cautiva con este documento teatralizado tan singular. En el escenario la acompañan Carles Fernández Giua y Eugenio Szwarcer que, además de aportar leves contrapuntos muy eficaces para que el relato vaya fluyendo, han hecho un magnífico trabajo escénico y han ordenado con ella este testimonio emotivo y sobrecogedor. La impresión que nos deja Claudia no es el de una áspera denuncia, sino el de un relato humano de gran intensidad y valor. Hay densidad ética y compromiso historico en este testimonio que merecía ser contado con la radicalidad propia de la primera persona. Es, por tanto, una propuesta teatral sobresaliente en la que, si Claudia lo fuera, habría que destacar el trabajo de la gran actriz que la protagoniza. Pero aquí el personaje es la propia persona, una mujer  honesta y generosa que comparte con nosotros una experiencia teatralmente impecable y humanamente ejemplar.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Sin fronteras

dirección: Thomas Richards.
una creación colectiva del Workcenter Studio in Residence 
con Alonso Abarzúa, Gine Gutiérrez, Juan David Salazar, Felipe Salazar, María Solarte, Javier Cárcel Hidalgo-Saavedra y Lynda Mebtouche.

7 de diciembre de 2017. Teatre Akadèmia, Barcelona. 90’ aprox
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Tras el terremoto de Chile de 2010 unos cooperantes entretienen de distintas formas a los niños damnificados. Entre ellas con el terrible relato de las cosas que le pasaron hace mucho tiempo a una mujer.

Siete actores para unas ocurrencias presentadas como creación colectiva. No se sostienen ni el extraño comienzo actual ni la evocación historicista de esas maldades que tienen aires de drama barroco con querencias indigenistas y feministas. Es un trabajo coral que parece proceder de un taller muy dinámico en el que nadie ha pensado que la iluminación o el sonido tienen cierta importancia en el teatro. Eso sí, venga o no a cuento, se saca mucho provecho a las dotes de uno de los actores para los cantos reiterados (que parecen hebraicos)  y a la habilidad de los demás para recitar letanías más o menos improvisadas. Así que ha sido una lástima que en un lugar tan propicio para el teatro íntimo como este hayamos coincidido con esta obra y no con la de la semana que viene. Esa en la que, según nos anticipó en el encuentro del Palacio Valdés, estará Mario Gas.

martes, 5 de diciembre de 2017

Diálogos desde la escena: José Carlos Plaza y Lola Herrera

presentador-moderador: Alberto Piquero.
El Teatro en España en los últimos 25 años.
1992-2017: 25 años de la reapertura del Teatro Palacio Valdés.

5 de diciembre de 2017. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 82’ aprox.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Himmelweg (camino del cielo)

de Juan Mayorga. Dirección: Raimon Molins.
una producción de Atrium Produccions
con Patricia Mendoza, Raimon Molins y Guillem Gefaell.

2 de diciembre de 2017. Centro Niemeyer (Club), Avilés. 95’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer
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Una delegada de la Cruz Roja visita un campo de judíos. El oficial nazi que lo dirige la recibe con cortesía. También el alcalde de una comunidad que parece modélica. Con niños que juegan a la peonza, parejas que cortejan y un viejo reloj que siempre marca las seis, la hora en que llegan los trenes que ella no ve.

Sutilezas programáticas. Así destaqué en una conferencia que di con motivo de los 25 años de la recuperación del teatro Palacio Valdés algunas de las virtudes del teatro que podemos ver en esta ciudad. Esas sutilezas, a las que en Avilés ya estamos acostumbrados, son las que permiten que ayer estuviéramos en el Gueto de Varsovia con El cartógrafo y hoy, sin salir del mundo teatral de Mayorga ni de los espacios escénicos del Niemeyer, visitemos el campo de Theresienstadt. Como sucede en buena parte de su obra, Himmelweg no trata solo de lo que trata. También es una reflexion sobre el teatro y sobre sus complejas relaciones especulares con la realidad. De hecho, no acabamos de saber si la impostura cultural de ese oficial nazi o la corresponsabilidad del lider de la comunidad judia y de la informante internacional correspondían a la ingenuidad propia de la banalidad del mal o fueron simulacros deliberados en un mundo en el que la realidad superaba cualquier pesadilla imaginable. Lo cierto es que lo que Mayorga nos presenta (sobre el mismo espacio que visitó hace unos años Claude Lanzmann en ese documento cinematográfico imprescindible que es El último de los injustos) es una reflexión sobrecogedora sobre el mal más radical convertido en simulacro doble: el que ahora se representa para nosotros y el que representaron entonces  aquellos tristes actores que solo aspiraban a sobrevivir a cada función. Habiendo leído el texto, me resulta extraño que sea una mujer con maneras tan contemporáneas la que haga de informante de la Cruz Roja. Pero luego entiendo que la apuesta por reducir al máximo los intérpretes dando un protagonismo poético perfecto a esas marionetas tan bien animadas hace lógico que sea Patricia Mendoza la que asuma (y lo hace muy bien) ese papel. Por lo demás, los tres están magníficos, aunque hay que destacar especialmente el esfuerzo de Raimon Molins en un papel intensísimo (es casi un monólogo) y en la dirección de una obra que consigue sacar el mejor partido a un texto en el que Mayorga demuestra que una misma historia se puede repetir a la vez como tragedia y como farsa.

viernes, 1 de diciembre de 2017

El cartógrafo

texto y dirección: Juan Mayorga
producción: Avance Producciones Teatrales, Entrecajas Producciones Teatrales y García-Pérez Producciones.
con Blanca Portillo y José Luis García-Pérez.

1 de diciembre de 2017. Centro Niemeyer, Avilés. 120’ aprox.

La mujer de un funcionario español en la embajada en Varsonia se obsesiona con el Gueto. Con las viejas fotografías de unas gentes que sonríen desde lugares que no es capaz de encontrar. Y con la historia de una niña y un anciano que dieron forma de mapa a la memoria de aquel territorio. 

El teatro es el arte de destilar el tiempo y el espacio. De construir y reconstruir relaciones con sus habitantes. Por eso no es extraño que los escenarios parezcan siempre cartografías. Juan Mayorga sabe mucho de eso. De lo difícil que es mostar varios tiempos en un solo espacio o utilizar el tiempo para acercar los espacios. Por eso es un cartógrafo excepcional. Lo es cuando explora nuevos territorios con sus textos y lo es también cuando, como en La lengua en pedazos, en Reikiavik o en esta obra, dispone él mismo sus mapas sobre el escenario. Los de El Cartógrafo tienen la escala perfecta. La de solo dos actores para cuatro personajes en dos tiempos (o dos actores para doce personajes en seis tiempos). En ningún lugar como en este resultará tan pertinente ese rojo radical de la cartografía escenográfica que Blanca Portillo y José Luis García-Pérez van trazando de manera extraordinaria. Los dos saltan de unos personajes a otros sin imposturas. Haciéndonos bien reconocibles esas topologías humanas en tiempos diversos con un trabajo actoral máximo a partir de recursos mínimos: la mujer inconsolable que no puede dejar de mirar al pasado, la niña que juega y aprende mientras hace mapas para el futuro, el funcionario de la embajada que se niega a salir de su presente, el anciano que desde el Gueto lucha contra el olvido del suyo. El cartógrafo es otra obra mayor de Mayorga (¿cuántas van ya?). Una obra para grandísimos actores (por eso la interpretan Blanca Portillo y José Luis García-Pérez) que nos habla de los mapas y de la memoria. De esos mapas con los que se construye una historia que, como dice el anciano cartógrafo, se define siempre negando otra. Y de esa memoria del sufrimiento cuyo territorio es siempre a la misma escala. La escala del cuerpo humano que habita un espacio y un tiempo.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Diálogos desde la escena: Carlos Hipólito y Ana Jelin

presentador-moderador: Chema Caso.
El Teatro en España en los últimos 25 años.
1992-2017: 25 años de la reapertura del Teatro Palacio Valdés.

20 de noviembre de 2017. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 71’ aprox.

sábado, 18 de noviembre de 2017

La danza de la muerte

de August Strindberg. Adaptación y dirección: Margarita Mladenova
producción: Theatre Laboratory Sfumato.
con Svetlana Yancheva, Vladimir Penev y Tsvetan Alexiev.

18 de noviembre de 2017. Centro Niemeyer, Avilés. 90’ aprox. Estreno en España. (bulgaro sobretitulado)

Edgar y Alice llevan veinticinco años casados y veinticinco años odiándose. Abandonados por todos tienen todo el tiempo del mundo para desear que la muerte los separe. La visita de Kurt les confirma que su matrimonio ya está habitando en ella.

Tras la gratísima noche del martes, cerramos en el Niemeyer esta semana teatral con un estreno internacional sorprendente. En un escenario negro con muebles también negros un hombre y una mujer hablan asperamente. Su diálogo es frontal. Así que, sentados en una cama, los vemos como esas fotografías añejas en las que los matrimonios tristes nos miran desde el pasado. El texto es el de Strindberg, con toda su amargura, pero dicho en búlgaro y sobretitulado. Los diálogos entre el hombre y la mujer (también los que tienen con el tercero) mantendrán esa extraña frontalidad en buena parte de la obra, así que no hay asideros para anclar la interacción de unos personajes que Margarita Mladenova nos quiere presentar destilados. Es teatro sfumato (la compañía no pudo elegir mejor nombre), no apto para todos los públicos, que lo fía todo a la expresividad del instante y al dramatismo del texto. Así que la historia es un contrapunto perfecto de la reinterpretación que de este Strindberg hizo Carles Harillo Magnet en Los buitres, aquel off que se representó hace año y medio en el foyer superior de este mismo espacio. Aunque fascinado por este teatro tan distinto, uno siente (y lamenta) que se está perdiendo algo de la amarga musicalidad que seguramente tendrán las palabras en esa lengua extraña. Pero en la expresividad de los gestos y en esas discusiones letánicas se percibe la fuerza de un teatro deshidratado que transmite toda la intensidad de los dramas strindbergianos que, en formatos algo más amables, me resultaron tan fascinantes en las recreaciones más recientes de La señorita Julia (la de la película de Liv Ullmann y la de El ojo de la aguja de Estefanía Córtés en La pensión de las Pulgas). Así que son muy bienvenidas este tipo de propuestas singulares que entran en España por el Centro Niemeyer.