lunes, 20 de noviembre de 2017

Diálogos desde la escena: Carlos Hipólito y Ana Jelin

presentador-moderador: Chema Caso.
El Teatro en España en los últimos 25 años.
1992-2017: 25 años de la reapertura del Teatro Palacio Valdés.

20 de noviembre de 2017. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 71’ aprox.

sábado, 18 de noviembre de 2017

La danza de la muerte

de August Strindberg. Adaptación y dirección: Margarita Mladenova
producción: Theatre Laboratory Sfumato.
con Svetlana Yancheva, Vladimir Penev y Tsvetan Alexiev.

18 de noviembre de 2017. Centro Niemeyer, Avilés. 90’ aprox. Estreno en España. (bulgaro sobretitulado)

Edgar y Alice llevan veinticinco años casados y veinticinco años odiándose. Abandonados por todos tienen todo el tiempo del mundo para desear que la muerte los separe. La visita de Kurt les confirma que su matrimonio ya está habitando en ella.

Tras la gratísima noche del martes, cerramos en el Niemeyer esta semana teatral con un estreno internacional sorprendente. En un escenario negro con muebles también negros un hombre y una mujer hablan asperamente. Su diálogo es frontal. Así que, sentados en una cama, los vemos como esas fotografías añejas en las que los matrimonios tristes nos miran desde el pasado. El texto es el de Strindberg, con toda su amargura, pero dicho en búlgaro y sobretitulado. Los diálogos entre el hombre y la mujer (también los que tienen con el tercero) mantendrán esa extraña frontalidad en buena parte de la obra, así que no hay asideros para anclar la interacción de unos personajes que Margarita Mladenova nos quiere presentar destilados. Es teatro sfumato (la compañía no pudo elegir mejor nombre), no apto para todos los públicos, que lo fía todo a la expresividad del instante y al dramatismo del texto. Así que la historia es un contrapunto perfecto de la reinterpretación que de este Strindberg hizo Carles Harillo Magnet en Los buitres, aquel off que se representó hace año y medio en el foyer superior de este mismo espacio. Aunque fascinado por este teatro tan distinto, uno siente (y lamenta) que se está perdiendo algo de la amarga musicalidad que seguramente tendrán las palabras en esa lengua extraña. Pero en la expresividad de los gestos y en esas discusiones letánicas se percibe la fuerza de un teatro deshidratado que transmite toda la intensidad de los dramas strindbergianos que, en formatos algo más amables, me resultaron tan fascinantes en las recreaciones más recientes de La señorita Julia (la de la película de Liv Ullmann y la de El ojo de la aguja de Estefanía Córtés en La pensión de las Pulgas). Así que son muy bienvenidas este tipo de propuestas singulares que entran en España por el Centro Niemeyer.

martes, 14 de noviembre de 2017

Diálogos desde la escena: Mario Gas y José María Pou

presentador-moderador: Mariano Martín Gordillo.
El Teatro en España en los últimos 25 años.
1992-2017: 25 años de la reapertura del Teatro Palacio Valdés.

14 de noviembre de 2017. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 96’ aprox.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Tebas Land

de Sergio Blanco. Dirigido por: Natalia Menéndez.
una coproducción de Compañía Salvador Collado y El Pavón Teatro Kamikaze con la Colaboración de la Comunidad de Madrid
con Israel Elejalde y Pablo Espinosa.

10 de noviembre de 2017. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 105’ aprox. Estreno absoluto.

Un dramaturgo quiere hacer una obra en torno al parricidio. Su primera idea es que la protagonice Martín, un recluso que ha sido condenado por ese delito. Los dos tienen varios encuentros entre las rejas de una cancha de baloncesto. Sin embargo, las autoridades de la cárcel no permitirán que Martín salga para ir al teatro. Así que también veremos los encuentros con el actor que interpretará su papel.

Al entrar vemos un opresivo enrejado en el escenario y tras él una proyección en la que se nos ve mientras ocupamos nuestras butacas. De esa manera especular nos recibe esta tierra de Tebas que ha convertido el escenario en patio de prisión y sala de ensayos. La calidad del texto es evidente desde ese comienzo magnífico en el que nos damos cuenta de que no solo asistiremos a una historia teatral, sino también al propio proceso de construcción tentativa de un texto que, teniendo a Sófocles, a Dostoievski y a Freud como inspiradores, también tendrá algo de parricidio confeso. Tebas Land nos permite asistir al tránsito entre la catarsis dialogada de ese parricida real y el trabajo de un actor que se prepara para conmover al público. La obra tiene múltiples capas y subtextos pero todas son accesibles porque Sergio Blanco y Natalia Menéndez han conseguido lo más difícil: hacer un teatro profundo pero apto para muchos públicos. Y es que, con ese magnífico texto y esa impecable dirección (el espacio escénico es perfecto y las transiciones no lo parecen) quieren que Tebas Land nos hable no solo de una tragedia intemporal que remite a pulsiones existenciales, sino también del propio teatro, de su proceso creativo, de la forma en que se gestan las historias y las decisiones que las construyen. Y lo consiguen huyendo a la vez de los subrayados obvios y de las sutilezas excesivas. Para ello cuentan con interpretaciones tan impecables y compenetradas como  las que nos han ofrecido esta noche Israel Elejalde y Pablo Espinosa. De Israel Elejalde ya solo espero lo mejor, así que, mes y medio después de verlo en el papel de otro director en Ensayo, vuelvo a disfrutar con su contenida interpretación de este que, con ideas claras y ademanes dubitativos, interroga y orienta con el mismo tacto al parricida que le fascina y al actor que le sirve de mediador y contrapunto. A pesar de su juventud Pablo Espinosa está a su altura encarnando a ese otro ser escindido entre dos realidades (la de una cárcel y la de un teatro) que ha sabido desdoblar espléndidamente en este estreno que para él es doble porque hoy debuta en el teatro. Así que ha sido otra noche memorable en esta temporada de otoño en la que ya llevamos cuatro estrenos en este queridísimo teatro de cuya resurrección se cumplirán el próximo martes veinticinco años. Será un día muy especial en el que hablaremos de teatro con esos gigantes de la escena que son Mario Gas y Josep María Pou en el primero de los cuatro Diálogos desde la escena que tendremos aquí, en el Palacio Valdes.

sábado, 4 de noviembre de 2017

La autora de Las Meninas

Autor y dirección: Ernesto Caballero.
una coproducción de Focus y Centro Dramático Nacional
con Carmen Machi, Mirela Aixalá y Francisco Reyes

4 de noviembre de 2017. Teatro Jovellanos, Gijón. 100’ aprox.

En 2037 se ha desintegrado Europa y en España gobierna el populismo. Al país le va muy mal así que los nuevos gobernantes han decidido obtener recursos vendiendo el patrimonio artístico. También Las Meninas, de las que una monja mediática hará una copia para sustituirla en el Prado. Pero a la monja le dan raptos de locura vanguardista y la copia quizá no salga como se espera.

Casi un monólogo de Carmen Machi contrapunteado por Mireia Aixalá  como directora boba del Museo del Prado y Francisco Reyes como vigilante nocturno que desquicia la libido y el criterio estético de la monja copista. Carmen Machi la encarna con solvencia en clave de farsa y eso hace reír mucho al público. Quizá porque reconoce registros cómicos propios de sus papeles televisivos o quizá porque comparte la intención burlesca de la obra hacia las vanguardias estéticas y políticas. La autora de Las Meninas contiene un retablo de tópicos populares (y otros no tanto) sobre el arte contemporáneo. Lo de retablo es literal porque los tres intérpretes están acompañados por tres grandes pantallas-cuadro que nos van ilustrando sobre el contraste entre la reconocible belleza de Las Meninas y las locuras artísticas del siglo XX (desde Kandinski hasta Abramovic). El discurso es obvio y viene a reforzar la familiaridad del muchos con lo que se expone en las salas más concurridas del Prado y el rechazo que les generan las propuestas que se exhiben en el Reina Sofía. Eso sí, evitando prudentemente cualquier mofa hacia la pintura contemporánea española, ya que citar a Foucault o a Benjamin puede dar pátina ilustrada y crítica a la obra, pero meterse con Picasso ya sería demasiado. Así que, entre las risas incontenibles del público ante todos los resortes que se han dispuesto para provocarla y la parsimonia con que avanzan los diálogos entre la monja y la directora y se van sucediendo sus raptos de locura, yo no dejo de mirar el reloj esperando que todo acabe y pueda volver pronto a 2017.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Barbados, etcétera

texto y dirección: Pablo Remón.
una producción de La_Abducción y El Pavón Teatro Kamikaze
con Fernanda Orazi y Emilio Tomé.
 
3 de noviembre de 2017. Centro Niemeyer (Club), Avilés. 60’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer.


Un hombre y una mujer entran en el escenario. Primero nos miran. Luego empiezan a hablar. No está claro que sean personajes. Intercalándose, cortándose y repitiéndose van construyendo historias a dos voces. Primero la del tapicero enamorado. Quizá de la mujer que habla o quizá de la mujer de la que los dos hablan. La letanía del tapicero acaba siendo tan cautivadora como la música de Philip Glass. Luego van creando otra historia. La de una niña que se inicia en las fantasías sexuales con la música de Europe. Oyendo The final countdown imagina que se va a Venus con Joey Tempest y que, solos en el Universo, lo fundan de nuevo. La tercera historia es la de una pareja típica que se declara en Ikea y después rompe en una noche de lluvia. O que piensa en cómo recordará ese momento cuando haya pasado mucho tiempo. En las tres historias se habla alguna vez de Barbados. El resto podría ser un etcétera que parece improvisado.

Cotidianidad poética, humor sutil, evocación existencial. De todo eso había ya mucho en La abducción de Luis Guzmán, la otra obra de Pablo Remón que vimos aquí hace tres años. Ahora volvemos a sentirnos cautivados por esta pareja que en el cartel no tiene rostro y que en el escenario no tiene un perfil claro. Podría ser una pareja que (se) imagina o dos actores que simplemente buscan historias. El relato es a la vez tentativo y nítido. Ellos narran lo que les pasa (o les podría pasar) a esas parejas posibles y nosotros las imáginamos con muchísima precisión. Porque esos seres y esas vidas están hechas con el material más sensible. El de las experiencias compartibles por una generación que ya ha llegado a la edad media de la vida. Es un texto sorprendente porque, siendo a la vez divertido, poético e hiperrealista, se convierte en una triple experiencia escénica cautivadora con esta pareja de actores absolutamente compenetrados. A Fernanda Orazi la acabamos de ver abriendo con una fuerza impresionante el extraordinario Ensayo de Pascal Rambert. Mucho antes inauguró este espacio escénico de la mejor manera imaginable con aquel increíble monólogo a dos voces que era La realidad de Denise Despeyroux. Aquí está magnífica en ese tono demorado e irónico en el que se la ve disfrutar (y hacernos disfrutar) con cada palabra que dice. Y a su lado está Emilio Tomé, al que ya vimos protagonizando La abducción de Luis Guzmán y que está también perfecto en este contrapunto masculino al que nos interesa tanto mirar cuando habla como cuando con sus gestos contenidos añade relieve a lo que ella dice. Así que salimos encantados con estas interpretaciones sutiles y portentosas. Y pensando en esa tortuga que, a falta del amor, parece sostener el mundo en la cosmología de esta pareja. Una tortuga ontológica muy grande y muy seria, pero también muy pequeñita y muy divertida que parece observarlo todo desde una esquina del escenario. A la salida tenemos claras dos cosas: que queremos ver en Avilés todo lo que haga Pablo Remón y que Fernanda Orazi y Emilio Tomé siempre serán bienvenidos aquí.


viernes, 13 de octubre de 2017

3 hermanas

de Antón Chéjov. Adaptación y dirección: Raúl Tejón.
producción: Mano a Mano
con Ana Fernández, Raquel Pérez, Marina San José, Fernando albizu, Emilio Baule, Carles Francino, David González, Sabrina Praga, Chema Trujillo y Antonio Vico.

13 de octubre de 2017. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 125’ aprox. Estreno absoluto.

Olga, Masha e Irina sueñan con volver a vivir en Moscú. Ya ha pasado un año desde la muerte de su padre y la vida va pasando tristemente para las tres. También para Andrés, el hermano casado con una mujer con la que ellas no congenian. La presencia de unos soldados en el pueblo aporta novedades a unas vidas que seguirán siendo muy conscientes de su deriva cuando ellos se vayan.

Trabajo, familia, futuro, cultura, amor, filosofía, sueños, angustia, tiempo... Chéjov. 3 hermanas habla de cómo pasa la vida. La de esa familia con tres mujeres tristes y la de un país que intuye un futuro en el que todo cambiará para que todo siga igual. Son diez personajes que se mueven como espectros en un espacio oscuro bajo quince bombillas cálidas. Casi siempre están todos en el escenario. A veces de espaldas. Con protagonismos intermitentes en una puesta en escena que acertadamente renuncia a cualquier ambientación que ancle en un tiempo o un espacio esta historia rusa tan intemporal. 3 hermanas está a un paso del teatro del absurdo y a medio de un singular existencialismo costumbrista. Ese es el tono de una obra que Raúl Tejón ha sabido actualizar levemente en el texto y más radicalmente en una puesta en escena muy sobria pero muy acertada. Ana Fernández, Raquel Pérez y Marina San José están muy bien en los papeles de esas hermanas que comparten desesperanza. Junto a ellas destaca especialmente Sabrina Praga encarnando (en argentino) a esa cuñada que primero es despreciada y luego se convierte en lideresa de ese hogar emocionalmente desvencijado. También están muy conjuntados los otros seis actores que aportan el contrapunto masculino en este universo femenino y desolado. Son tres hermanas con vidas extrañadas por motivos bien diferentes a los de aquellas dos hermanas, también dolientes, que conocimos en otro estupendo estreno hace solo una semana (sutilezas de una programación teatral que siempre nos depara sorpresas muy gratas). Un texto tan poco amable como el de Chéjov y una escenografía tan poco efectista como la de Raúl Tejón han sido, sin embargo, muy bien recibidos por un público que ha  aplaudido cálidamente en esta noche de estreno. Me alegro de que haya sido así.

sábado, 7 de octubre de 2017

Hermanas

de Leticia Sánchez Ruiz. Puesta en escena: El Callejón del Gato.
producción: El Callejón del Gato
con Ana Eva Guerra y Borja Roces.

7 de octubre de 2017. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 60’ aprox. Ciclo "Hecho en Asturias". Estreno absoluto.

El 18 de julio de 1936 la hermana menor iba a estrenar un vestido amarillo para la fiesta. Pero no la hubo. La hermana mayor nos lo cuenta. También todo lo que tuvo que pasar desde entonces y lo fácil que fue siempre la vida para la otra. Al final, también escucharemos su relato. Y entenderemos por qué siempre que recuerda la guerra comienza hablando de aquel vestido amarillo.

La presencia y gestualidad de Ana Eva Guerra es rotunda e impecable. Con el naturalismo justo para encarnar con fidelidad el verbo y los ademanes de ese tipo de mujerona rural, consigue no caer en el efectismo costumbrista que podría haber convertido en caricatura los rasgos de ese personaje tan simple como carismático. De hecho, siendo una historia asturiana, la obra se podría representar en cualquier lugar de España y el público reconocería a esa mujer como alguien bien cercano. El texto está magníficamente estructurado con esos dos momentos asimétricos que hacen que el relato de la hermana  mayor quede magníficamente cerrado con el torrencial y catártico discurso-réplica del final. Bien escrito y con una dosificación perfecta de la información, Hermanas me hace pensar en otro texto teatral tan impresionante y conmovedor sobre el mismo tema como Los niños perdidos de Laila Ripoll. Aunque realmente es un monólogo en el que Ana Eva Guerra demuestra un dominio total del gesto y la palabra, también hay que resaltar la presencia de un Borja Roces silente en el papel de ese curioso contrapunto masculino que, en cierto modo, me ha recordado también la estupenda puesta en escena de Sensible que, en este mismo escenario, interpretaron Kiti Mánver y Chevi Muraday hace un par de semanas. Así que ha sido una noche muy grata la de este estreno que demuestra, una vez más, buena la salud, la tenacidad y la calidad del teatro que se hace aquí.

viernes, 6 de octubre de 2017

En tierra

de George Brant. Dirección: Sigfrid Monleón e Isabelle Stoffel.
Producción: Recycled Illusions
interpretación, versión y traducción: Isabelle Stoffel.
 
6 de octubre de 2017. Centro Niemeyer (Club), Avilés. 105’ aprox. Ciclo Off-Niemeyer. Estreno absoluto.


Ella es piloto de cazas y disfruta lo indecible en sus misiones de ataque rodeada por el inmenso azul. Su felicidad es completa cuando encuentra al hombre que comprende su pasión. Con él tendrá una hija que por un tiempo la alejará de su trabajo. Cuando regresa seguirá matando enemigos en desiertos lejanos. Pero lo hará desde tierra, en un contenedor en el que controla los drones que vigilan y atacan objetivos a miles de kilómetros de Nevada. Ahora su azul es gris y cada día le resulta más difícil regresar a casa.

Ella es Isabelle Stofell y hoy estrena en nuestro off esta magnífica obra que traduce, versiona y codirige con Sigfrid Monleón. Hace cuatro años ya estuvo aquí con La rendición, otro espléndido monólogo, también dirigido por Monleón, que fue la segunda obra que se representó en esta sala. En tierra trata el mismo tema que Espías desde el cielo, la trepidande película de Gavin Hood que estaba llena de tensiones y dilemas morales. George Brant se concentra en las emociones de esta piloto apasionada que terminará desquiciada por sus conflictos éticos. Con una fuerza interpretativa impresionante y una variedad de registros increíble, María Stoffel nos hace sentir el vértigo de acompañarla desde la cabina de ese caza en el que tanto disfrutaba rodeada de su azul hasta ese contenedor en el que descubre que sus grises hazañas se ven de otro modo cuando tiene a los suyos tan cerca. La Iliada no habría sido igual si los contendientes de la guerra de Troya durmieran cada noche en su hogar. Nos lo dice ella misma en un momento de esta obra hiperrealista que también es evocación poética de sentimientos al límite. Anne Hathaway ha tenido un gran éxito con este texto que pronto tendrá también versiones cinematográfica y operística. Pero será difícil que resulten más conmovedoras que esta obra tan bien concebida y tan magníficamente interpretada por Isabelle Stoffel. 

sábado, 30 de septiembre de 2017

Ensayo

de Pascal Rambert. Texto, dirección y espacio escénico: Pascal Rambert.
una producción de Buxman Producciones con la colaboraciónde la Comunidad de Madrid.
con Fernanda Orazi, María Morales, Jesús Noguero e Israel Elejalde.
 
30 de septiembre de 2017. El Pavón Teatro Kamikaze, Madrid. 105’ aprox.


Cuatro personajes ensayando una obra. Son dos actrices, el autor y el director. Pero también son dos parejas que llevan veinte años compartiendo vida, afanes teatrales y sueños generacionales. Pero en un instante todo eso se rompe. Una fugaz mirada adúltera desata el desastre. Y libera un torrente de reproches sobre la vida que llevan, sobre lo que quisieron ser y sobre lo que son ahora. Primero habla la actriz que descubre la traición y dinamita la estructura de este grupo que se creía muy estable. Luego toma la palabra la otra mujer y reivindica la posibilidad y el derecho de amar a dos hombres. Después será el autor quien se defienda. Y finalmente el director cerrará este ensayo interpelando a los jóvenes que los contemplan. A esa generación a la que la nuestra no parece tener nada que dejar.

Tras el descubrimiento del teatro de Pascal Rambert en el Palacio Valdés con La clausura del amor, nos resultaba inevitable venir a Madrid para ver su segunda obra en colaboración con los del Kamikaze, que tan merecidamente han recibido esta semana el Premio Nacional de Teatro. Frente a nosotros un escenario desnudo iluminado, como en la anterior, por veinticuatro  fluorescentes blancos. En torno a una mesa van a preparar una obra cuatro seres que comparten profesión, afanes y vidas. En lo que dura un parpadeo estalla un conflicto que, como en La clausura del amor, se desarrollará en monólogos sucesivos. Pero si en aquella pareja inolvidable que interpretaban Israel Elejalde y Barbara Lennie el tema era el (des)amor y su subtexto el lenguaje, aquí estos cuatro combatientes de la palabra y de la vida multiplican los ámbitos de la contienda. Es un texto impresionante otra vez sobre el amor, pero también sobre el teatro y sobre las utopías incumplidas. Las de cada uno y las de todos. Pero sobre todo, es de nuevo una reflexión honda y lúcida sobre el lenguaje y sobre la vida. Sobre el arte y sobre la escena. Un huracán de soliloquios extraordinarios que atrapan el cerebro y el corazón del espectador como pocas veces sucede en un teatro. Son casi dos horas de torbellinos verbales intempestivos, de reflexiones en voz alta a tumba abierta. La que parece que va a tragarse a este grupo que se consideraba una estructura y que ahora vemos a punto de colapsar. Pero también podría ser la intensidad infinita de los pensamientos que podrían intuirse en apenas un parpadeo, en el tiempo que dura la fugaz mirada entre un hombre y una mujer. Pascal Rambert no es solo el autor de un texto más que superlativo (se hace difícil adjetivar sobre una obra en la que todo es radicalmente sustantivo). También es el director que consigue que estos cuatro actores impresionantes se sientan completamente libres para moverse por un escenario que es una sala de ensayos en la que nosotros contemplamos lo que no se puede ver: la estructura y su derrumbe, el texto y su hipertexto, el teatro y lo que está más allá de él... El de Rambert es un teatro filosófico que supura poesía. O un teatro poético que obliga a filosofar. A pensar más allá del lenguaje. A partir de lo mucho que sus personajes dicen para interpelar a los que vendrán, a esa generación a la que el director, que también es Rambert, se dirige al final. Tenemos mucha suerte en España teniendo a los del Kamikaze. Y tenemos mucha suerte con esa sintonía perfecta que ellos tienen con ese autor extraordinario que es Pascal Rambert. Perece que seguirán haciendo más cosas juntos. Ojalá que las podamos ver en Avilés. Si no, no hay ninguna duda: habrá que venir sin falta a Madrid y reservar con tiempo en el Pavón.
    

viernes, 29 de septiembre de 2017

El amante

de Harold Pinter. Dirección artística: Alex García. Creación gastronómica: Diego Guerrero. Versión y dirección: Nacho Aldeguer.
produce: El Loco.
con Daniel Pérez Prada y Verónica Echegui.
 
29 de septiembre de 2017. El Pavón Teatro Kamikaze, Madrid. 105
aprox.

Hace diez años que se casaron. Nosotros somos los amigos de esta pareja a la que hemos preparado una fiesta sorpresa en el vestíbulo superior del Teatro Pavón. Después de charlar y sonreír mucho mientras nos tomamos una cerveza tostada, un aperitivo exquisito y un cóctel de ron, bajamos con ellos al teatro. Primero los veremos en un breve video acaramelado. Luego en su intimidad pinteriana. La que ella comparte con él. Y la que reserva para ese amante que él parece tolerar.

Una experiencia teatral única en dos tiempos y dos tonos. En la primera no cuesta sentirse viviendo ese tipo de fiestas tópicas y algo horteras con que celebramos en España las bodas y aniversarios. El ambiente me recuerda al de aquella estupenda noche en el off del Lara en que también compartíamos con tres hermanos una fiesta de despedida en Que vaya bonito de Jorge-Yamam Serrano. Tras la fiesta y el pequeño ágape (delicioso ese aperitivo acompañado por una buena cerveza y un cóctel muy elaborado) bajamos al patio de butacas para encontrarnos con una segunda parte que es otro teatro. El de la cotidianidad aburrida y educada de este matrimonio burgués. Una vida en pareja que también es tensa y apasionada. El amante está en elipsis, aunque a veces no. Parece ser otro, aunque quizá tampoco. Daniel Pérez Prada y Verónica Echegui están muy bien como pareja convencional. Y mucho mejor en las escenas más apasionadas, casi oníricas, en las que aparece esa brecha que une a esta pareja. Ese dolor adúltero con el que tanto parecen disfrutar. Así que Harold Pinter no nos defrauda. Y esta doble experiencia teatral tampoco.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Sensible

de Constance De Salm. Versión y dirección: Juan Carlos Rubio.
una producción de Concha Busto Producción y Distribución, Rovima Producciones, Juan Carlos Rubio, Avanti Teatro, Galdo Media, Mucho Ruido Records y Txalo Producciones.
con Kiti Mánver y Chevi Muraday.
 
22 de septiembre de 2017. Teatro Palacio Valdés, Avilés. 75’ aprox. Estreno absoluto


Una mujer madura cree que su joven amante la ha dejado por otra mujer. Van pasando las horas y va creciendo su sufrimiento. Y el de ese otro hombre que la quiere y no tiene ninguna posibilidad.

Estrenamos temporada y abono en el Palacio Valdés (otro año en un lugar estupendo: fila cuatro en el lado izquierdo). Volvemos a nuestro querido teatro con una sala recién pintada y hermosamente dispuesta para este otoño lleno de estrenos  en el que se cumplen veinticinco años de la rehabilitación (casi resurrección) de este teatro. La semana pasada me invitaron a participar, como "abonado histórico", en un programa en directo que la SER de Asturias le dedicó en este mismo escenario. Pude decir muy poco, pero destaque la fortuna de que aquella recuperación fuera tan respetuosa con el diseño original de este cuerpo arquitéctónico que dentro de tres años será centenario. Un cuerpo que en estos veinticinco años ha estado animado por la mejor programación imaginable gracias al trabajo tenaz de alguien tan sensato y con un criterio teatral tan atinado como Antonio Ripoll. Cada año veo en mi ciudad unas treinta obras de lo mejor del teatro español (y en español). Disfrutar cotidianamente de algo así creo que solo es posible en lugares como Madrid, Barcelona o Buenos Aires, y eso acertando en la selección. Así que los asturianos fuimos muy afortunados con la recuperación de este espacio escénico, como también lo fuimos hace once años con ese magnífico regalo que nos hizo Oscar Niemeyer y en el que también podemos disfrutar del mejor teatro en ese Off que Antonio Ripoll viene programando allí desde 2013 (o desde 2012 si contamos el anticipo de Los Canapés). Pero vayamos con este estreno que abre una temporada en la que habrá cuatro. Sensible es un texto sobre el sufrimiento y el desamor que no me dice mucho. Seguramente porque sigo impresionado con esa experiencia literaria y teatralmente sublime que,  sobre este mismo tema, fue La clausura del amor de Pascal Rambert (el próximo fin de semana iremos a Madrid para ver en el Pavón Kamikaze otra obra suya: Ensayo) y porque también tengo reciente la versión que interpretó Antonio Dechent de esa misma amargura en La voz humana de Jean Cocteau. Pero, aunque el texto me parece menos sugerente, sí consigue convencerme la interpretación apasionada y creíble de Kiti Mánver en un papel que le va francamente bien. Y también el contrapunto coreográfico de ese personaje masculino casi siempre silencioso que encarna un Chevi Muraday con una presencia magnífica y que, las pocas veces que habla, también lo hace muy bien. Juan Carlos Rubio saca el mejor partido a esa plataforma giratoria en la que también se mueven dos elementos centrales que son a la vez tálamo, túmulo y hasta las agujas de un inmenso reloj. Así que ha sido bastante grata esta  noche de estreno en la que una buena dirección ha sabido mejorar mucho lo que el texto daba de sí. Por lo demás, una actriz magnífica, que defiende muy bien este monólogo en femenino singular, y un buen coreógrafo, que ha aportado una presencia rotunda y pertinente a las dolientes ausencias masculinas sugeridas por Constance de Salm, consiguen hacer que Sensible realmente lo sea. Así que no empezamos nada mal esta nueva temporada en el Palacio Valdés.